Aquí van algunas reflexiones sintetizadas por José Amenós Pons:
- ¿Es lo mismo una representación mental que un esquema mental?
En nuestra mente no
tenemos objetos (no tenemos mesas, sillas, ni tampoco personas...) sino
representaciones mentales de los objetos del mundo y de nuestras
experiencias (tengo una representación mental de lo que es una mesa, una
silla, etc; también tengo representaciones mentales de cosas que me han
pasado, en forma de recuerdos, explicaciones de causas y efectos,
etc.). Algunas de esas representaciones mentales aparecen unidas entre
sí muy a menudo en la realidad, y por eso mi mente tiende a asociarlas:
pensar en una me lleva a pensar en otra, o en toda una serie. Eso es un
guion o esquema mental.
Una parte de las representaciones
mentales que yo tengo son puramente individuales, idiosincrásicas, no
compartidas. Sin embargo, los miembros de una comunidad tienden a poseer
representaciones mentales (y series de representaciones mentales)
similares, referidas a situaciones que forman parte de los intercambios
sociales propios de la comunidad. Así pues, se trata de un tipo de
conocimiento que los miembros de una comunidad tenemos en nuestra mente y
que nos permite actuar en situaciones cotidianas (y no solo).
- ¿Esto de los esquemas mentales compartidos no es una obviedad? ¿Y para qué le sirven a un profesor (y a un alumno) de ELE?
Sí
y no. Los esquemas mentales parecen obvios cuando uno piensa en
ellos... pero así funcionamos. Y una cosa importante, para nosotros, es
que esos actos que parecen evidentes llevan unidos actos de habla que
son importantes, ya que permiten que el comportamiento en esas
situaciones sea más eficaz.
Podríamos decir que se trata de
saber qué es lo esperable en una situación y decidir en consecuencia.
Uno puede optar, a veces, por comportarse de modo distinto a lo que se
suele hacer en una comunidad (por ejemplo, si no comparte los valores y
creencias de esta), pero se trata de que sea una decisión consciente, no
una torpeza fruto de la ignorancia.
Como
profesores ganamos mucho, a la hora de planificar ciertas actividades
(juegos de roles, etc.) si nos planteamos la descripción de una
situación de la vida cotidiana (y no solo) en términos de "esquemas
mentales", y a partir de ellos pensamos en cuáles son los actos de habla
que le corresponden. Esa es la idea.
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